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domingo, 18 de septiembre de 2011

Antonio González Mejías fusilado en Málaga en 1939


Biografia de Antonio González Mejías
por Joaquín González Sala
Agosto 2011

Nació en 1910 en Algeciras provincia de Cádiz, vivía en la calle Buen Aire allí pasó a Gaucín (Málaga) donde contrajo matrimonio con Joaquina Salas Blanco. Sus padres Antonio e Isabel tenían una viña que él cuidaba con su hermano Domingo, en la recogida de la uva para llevarla al lagal y hacer el mosto del preciado líquido, también cuidaba las cabras y cerdos que poseía su padre. Ellos vivían de las labores de la agricultura y era una familia humilde y honesta que se ganaba la vida honradamente. Antonio, su padre, buscó la forma de vender parte de su patrimonio para poder salvar a su hijo cosa que no consiguió dado que los señoritos se quedaron con el dinero y a él lo ejecutaron.

Antonio González Mejías ingresó como voluntario en el cuerpo de Carabineros el 15 de abril de 1937, acoplado al 28 batallón, marchando al orden público, en Tarragona, Barcelona y su provincia.

Restablecida la normalidad, marchó al frente de Madrid, Valverde, Carretera de Extremadura, Centro de los Ángeles…etc.

Permaneciendo allí hasta el 15 de marzo del 1938 fecha en que marchó a la Escuela de Honda (Castellón) donde aprobó con el número 58 para sargento, saliendo en la Gaceta del 16 de mayo del 1938, siendo destinado a la base de Oliva (Valencia) como instructor hasta el 6 de agosto del 1938 fecha que marchó a la Batalla del Ebro a la 65 Brigada de Carabineros, 12 Batallón en el frente de Guadalajara hasta que terminó la guerra e hizo su presentación en las tropas nacionales de Priego (Huesca), hecho prisionero lo trasladaron a León y de ahí a Málaga donde fue fusilado.

Extracto de su última carta dirigida a su esposa desde la celda de los condenados en la cárcel de Málaga en el año 1939; un hombre, Antonio González Mejías, bueno, honrado y fiel a su pueblo.

Nos tenía en el calabozo número 2 del pueblo, y de noche, en pleno invierno, nos sacaban toda la tropa al rastrillo y teníamos que dormir empaquetados y como nuestras madres nos parieron (…). Yo, a pesar de que fui uno de los que menos alcanzaron, me dieron seis palos en la espalda con una soga preparada en forma de vergajo…”

“Qué feliz y qué contento me pongo cuando te estoy escribiendo, no me canso nunca de repetírtelo, te quiero, y siempre te querré aunque muera, Joaquina, que es la dueña absoluta de toda mi alma, y como el alma no muere nunca, estaré a tu lado a todas horas aunque tú no lo veas, tú que serás mi mujer siempre…”

“Por nuestros hijos, que tenga el calor de su madre, ya que no han tenido el mío, y con la cabeza muy alta y orgullosa de que moriré no por ladrón ni criminal de izquierdas…”