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viernes, 6 de enero de 2012

Una vida tapiada


'30 años de oscuridad' relata el calvario de la represión franquista

ElPeriódico.com /4 de enero del 2012 OLGA PEREDA -  MADRID
El director Manuel H. Martín (Sevilla, 1980) nunca había oído hablar de los topos, aquellos españoles que durante años vivieron escondidos en sus propias casas -en huecos de la pared- para escapar de la represión franquista tras la guerra civil. Un día, un amigo le contó que había visto un reportaje en televisión sobre estos héroes invisibles. El director pensó: «Aquí hay una película». Se puso manos a la obra. Investigó, entrevistó a familiares y leyó libros (incluido Los topos, de Manu Leguineche y Jesús Torbado). El resultado es 30 años de oscuridad, fascinante retrato de la vida de Manuel Cortés, un alcalde de Mijas (Málaga) que durante 30 años vivió entre las paredes de su casa. El día que salió de su entierro en vida -corrían ya los años 60 y la dictadura franquista había anunciado una amnistía- estaba tan acostumbrado a calzarse con sandalias para no hacer ruido al pisar el suelo que apenas pudo andar una vez que su mujer le ayudó a ponerse los zapatos. Por no hablar de lo que sintió cuando notó el sol en la cara...

Producida por La Claqueta, 30 años de oscuridad todavía no tiene fecha de estreno. De momento, estos días anda luchando para conseguir la nominación al Goya al mejor documental. El 10 de enero se sabrá si la ha conseguido. Merecerla, desde luego, la merece.

VIÑETAS Y TESTIMONIOS REALES / Manuel H. Martín tenía claro que la apasionante historia del topo Manuel Cortés exigía una forma peculiar de ser contada. Por eso, y por su afición a los cómics, descartó realizar un documental al uso y optó -olé su atrevimiento- por dirigir «una novela gráfica animada». En el filme, las viñetas se mezclan con los testimonios de la nieta del topo Cortés, así como los de Torbado y otros expertos en historia y memoria histórica.

Aunque los personajes fueran animados, el director quiso darles alma, así que consiguió embarcar en el proyecto a Juan Diego (Los santos inocentes, Padre coraje) y Ana Férnandez (Solas, Morir en San Hilario). Los ilustradores de la película se basaron en los rostros de ambos actores sevillanos para dibujar a Manuel Cortés y a su mujer, Juliana. «Con los actores trabajamos las expresiones. Les decíamos: ahora poned cara de horror. Ahora, de angustia. Ahora, de miedo. Ahora, de alegría. Ellos lo hacían y los ilustradores recogían esas expresiones faciales», comenta el director. «El objetivo -añade- es que la historia llegue al espectador, que se olvide de la animación y que se emocione con lo que está viendo. Yo nací en el año 80, así que la guerra civil y el franquismo me quedan muy atrás. Sin embargo, creo que hace falta conocer este tipo de historias. ¿No conoce todo el mundo el calvario de Anna Frank? Pues lo mismo, pero con víctimas españolas».

FUSILAMIENTOS / Narrada con la voz en off de Juan Diego y Ana Fernández, 30 años de oscuridad empieza contando cómo Manuel Cortés terminó siendo alcalde republicano de Mijas a pesar de que la política y él no iban de la mano. Tras participar en la guerra civil y ser testigo de sus horrores, Cortés consiguió regresar a su casa. Su mujer, Juliana, le advirtió de los numerosos fusilamientos que se estaban llevando a cabo en el pueblo. Ambos decidieron abrir un pequeño hueco en la pared. Ninguno de los dos pudo imaginar que aquello sería un auténtico entierro en vida durante 30 años y el agujero desde donde vio crecer a su hija.

30 años de oscuridad no solo habla de la historia concreta de Manuel Cortés sino del miedo y la capacidad de supervivencia humana. «La trama de la película -explica su realizador- va más allá de los topos. El espectador se encontrará con padres que sufren por no ver a sus hijos, mujeres capaces de todo por sacar adelante a su familia y niños que tienen que guardar secretos de mayores para evitar que maten a sus padres. Más allá de la guerra civil, la película habla sobre el miedo, la libertad y, sobre todo, la oscuridad y cómo todo eso afecta a la mente y el corazón de la gente».