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lunes, 6 de febrero de 2012

Un libro rememora la represión durante el estado de excepción de 1969

Agencia EFE / José Luis Picón
Málaga, 1 feb (EFE).- "La dictadura en la dictadura", un libro de Alfonso Martínez Foronda, Eloísa Baena Luque e Inmaculada García Escribano, rememora la represión en Andalucía durante el estado de excepción decretado en 1969, que supuso una "vuelta de tuerca" en los momentos postreros del régimen franquista.

Uno de los protagonistas de este libro publicado por la Fundación de Estudios Sindicales de CCOO y que se presenta esta tarde en Málaga es Eduardo Saborido, quien llegó a ser trasladado a la cárcel por la Guardia Civil en auto-stop para cumplir condenas pendientes.

"En cuanto el movimiento obrero, recuperado tras la Guerra Civil, iniciaba las protestas, la dictadura se asustaba. Es curioso que, apenas había huelgas o manifestaciones un poco numerosas o seguidas, a una dictadura con tanto poder en sus manos no le eran suficientes sus leyes fascistas y dictaba estados de excepción", ha afirmado hoy a Efe Saborido.

Esos estados de excepción suponían "dar una vuelta de tuerca" y "retorcer más la represión", y conllevaban la eliminación de "artículos que daban ciertas garantías".

Uno de esos artículos era el que limitaba a 72 horas el periodo en el que un detenido debía pasar a disposición judicial, por lo que al eliminarse "se podía estar detenido todos los días que quisiera la Brigada Político-Social, en una situación de inseguridad y miedo que era lo que se quería, que la gente se acoquinara".

En 1969 hubo numerosas detenciones y algunos "seleccionados", como el propio Saborido, fueron "deportados a los lugares más lejanos e inhóspitos de Andalucía".

Después de estar un mes en la cárcel de Sevilla, él fue destinado a Santiago de la Espada, "una especie de aldea escondida en la sierra de Segura, a 140 kilómetros de Jaén".

"La dictadura prácticamente secuestraba a la gente. No te decían por qué te detenían, iban a tu casa de madrugada a escondidas y te llevaban a la comisaría y a la cárcel sin saber por qué", ha lamentado.

La anécdota llegó durante su deportación, porque cuando estaba en la pensión de Santiago de la Espada donde se alojaba volvió a ser detenido.