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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Bethune, el héroe que no cesa

05 09 14 Málaga- Inauguración Exposición Norman Bethune

Exposición hasta el 30 de septiembre en la sede de Turismo Andaluz de Málaga: 'Norman Bethune. De Andalucía a China'

Conmemoran los 75 años de la muerte del médico canadiense que asistió a los masacrados de la carretera Málaga-Almería y a los maoistas de la II Guerra Chino-Japonesa
 
Francis Mármol - El Mundo 9/9/14
Hace diez años una exposición sacudió la conciencia del pueblo malagueño: 'El crimen de la carretera Málaga-Almería (febrero, 1937)'. Durante décadas se había mantenido entre los supervivientes de aquel éxodo un receloso silencio del que probablemente fue el ataque más multitudinario y sangriento contra víctimas civiles de la Guerra Civil española.
 
Aquella muestra en la sala de exposiciones Alameda fue el verdadero sendero de regreso de un trauma colectivo que no había cicatrizado. Ya entonces rendía homenaje de manera indirecta al trabajo realizado en ese trayecto del horror por el doctor Norman Bethune (Ontario, Canadá, 1890-China central, 1939) , cuyas fotos y comentarios alumbran con claridad el tenebroso escenario del suceso.
 
"Imaginaos ciento cincuenta mil hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio hacia una ciudad situada a doscientos kilómetros de distancia. No hay más que un camino. No hay más vía de escape (...) Lo que quiero contaros es la más horrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos" cuenta el galeno en uno de los textos que apoyan las imágenes de una nueva exposición, más centrada en este personaje, que puede verse ahora en Turismo Andaluz en Málaga y próximamente en Shangay y Pekin.
 
En esta muestra puede verse una muchedumbre huyendo sobre bestias, reatas a pie de familias enteras exhaustas, de rostros desencajados, con sus casas a cuestas, hombres famélicos, milicianos en retirada, todos huyendo de los incendiarios presagios de muerte y violación que Queipo de Llano pronosticaba sobre la resistencia de 'El pequeño soviet malagueño'.
 
En esa huida, aviones y barcos con fuego fascista de origen italiano y alemán se cebaron con el tumulto. Una cantidad ingente de cadaveres regaron las cunetas de esa estampida, los hubo incluso que viéndose en manos enemigas se ahorcaron junto a toda su familia. Y entre los moribundos, un ángel salvador de piel blanquecina y porte burgués, en una innovadora ambulancia, que se afanó en ir realizando transfusiones de sangre por doquier sobre el rastro de la barbarie. Era Norman Bethune, el prestigioso cirujano torácico de Montreal que lo había dejado todo para luchar contra la confabulación mundial que predijo en sus escritos de aquellos días.
 
"La democracia se debate entre la vida y la muerte. Comenzaron en Alemania, en Japón, ahora en España y después en todas partes. Si no la detenemos ahora en España convertiremos al mundo en un matadero". Nada más lejos de la realidad de lo que vendría. Antes había abandonado su comodidad de médico en Canadá para reunir fondos y entregarse al servicio independiente a las Brigadas Internacionales de la República. De la resistencia de Madrid llegó a la dantesca Málaga y desde allí viajó con destino a la II Guerra Chino-Japonesa donde se introdujo en el frente maoista para salvar cuantas vidas pudo.
 
En esta muestra, 'Norman Bethune. De Andalucía a China', una tercera parte se centra en esta recta final de su epopeya en suelo asiático (en su puesta de largo de este viernes hubo representantes de la diplomacia china). Allí llegaría ya consumido por los sobresfuerzos y los ojos cansados de ver tanta muerte en la Guerra Civil española.
 
Su hazaña altruista en el mismo sentido, atender y atender a heridos en el frente, le granjeó hasta una entrevista con el líder del ejército rojo, el mismísimo Mao, que reconoció su heroicidad ganada por sus interminables sesiones de trabajo y la renuncia a un sueldo de 100 dólares (chinos) por sus labores.
 
Olvidado por los canales de suministro de ayuda de su país, murió por una infección causada cuando operaba en medio de la línea de fricción entre la cruzada comunista y el imperialismo nipón. Había conseguido hasta su material clínico indispensable fabricándolos con recursos naturales del terreno. Su huella es la huella del héroe que no cesa, ni aún 75 años después de su último aliento.
 
 
Foto de la exposición. Nacho Alcalá
 
 
05 09 14 Málaga- Inauguración Exposición Norman Bethune