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lunes, 9 de febrero de 2015

La Pequeña Pilar en tiempo de guerra: la Huída y las colonias infantiles en Málaga y Valencia

  • Denuncia en el Consulado de Argentina en Barcelona: El 15 de enero de 2014 fue entregado dos dossieres-denuncia para la "querella argentina por los crímenes del franquismo" sobre el crímen de la carretera de Málaga-Almería y el listado de fusilados del cementerio de San Rafael en Málaga
Mª José Barreiro López de Gamarra
(hija de Pilar y nieta de Juan) Mayo 2010
 
Pilar López de Gamarra Reina (Málaga 29/8/1923)
Hija de Juan y Rafaela, la menor de las dos hermanas, nacida en Málaga como su familia y residente en Antequera hasta que movilizan a su padre, Pilar recuerda que cuando se van a trasladar a Málaga su madre les dice a ella y a su hermana: “Nos vamos a Málaga por que necesitan a vuestro padre” allí se alojan en la última planta del edificio del antiguo hotel Miramar donde habían instalado el hospital de sangre de la ciudad, por la edad que tiene deciden que no es un lugar apropiado para ella mientras los demás miembros de la familia realizan funciones de enfermería.

Pilar de 13 años, la abuela Rafaela y la tía Carmela vestidas de enfermeras
en una de las terrazas del Hospital de sangre de Málaga instalado en el Hotel Miramar


La internan en la Residencia Infantil para niños huérfanos del Sindicato de Trabajadores de la enseñanza de UGT. En la que se encontraban internos hijos de todas las organizaciones del Frente Popular.
 
Colonia escolar en Málaga hasta el 7/2/1937 los niños/as evacuados bajo las bombas fascistas por la carretera de Málaga-Almeria, foto julio 2007
 
La residencia estaba situada en el barrio residencial de Pedregalejo al este de Málaga, en una finca dicen “de una familia muy rica”. La casa conservaba las pertenencias de los antiguos propietarios, en el edificio principal se encontraban los dormitorios y el comedor mientras en un edificio más pequeño anexo reciben las clases impartidas por las profesoras y el director.
 
Pilar recuerda “el jardín era escalonado y desde allí se veía Málaga y el mar”, veían un barco que patrullaba la costa que los niños llamaban “la gallina” porque por la mañana temprano salía hacia el barrio de El Palo y por la noche volvía a puerto.
 
Hace amistad con tres hermanas huérfanas de padre fallecido en los bombardeos de la ciudad, Pepa, Rosario y Carmela, la mayor Pepa tiene diez años, tres menos que Pilar y es la encargada de cuidar de sus hermanas. Las familias pueden ir a visitar a los internos una vez por semana.
 
Pilar cuenta que “el domingo de piñata el 7 de febrero de 1937 los levantan muy temprano a las siete de la madrugada y los suben al jardín”, al comenzar los bombardeos “las profesoras nos dicen: vamos a hacer gimnasia, la barriga en el suelo y nos metemos dentro”, les mandan recoger sus cosas y subir en el autocar por que se van.
 
Pepa recuerda que no avisaron a los padres de que se los llevaban “me asomé al jardín a una puerta, había una terracilla y vi a un hombre, le llamé: oiga usted, oiga usted, usted conoce una mujer que cose con…” La madre que se había ido a vivir cerca de sus hijas recibió el recado y acudió corriendo a la residencia. Habló con el director diciéndole que quería ir con ellos o que dejara allí a sus hijas, el director le contestaba que se las tenia que llevar y que no podía dejar ninguno y la madre le insistía de ir ella también para no separase de ellas. Pepa no sabe como su madre “se metió en el autocar y el director la echaba por un lado y entraba por otro”. Pilar en cambió fue evacuada sin poder avisar a su familia.
 
Los profesores iban con sus familias y llevaban colchones cuenta Pepa, “los pusieron dentro en los asientos” en el autocar Pilar viajaba con su amiga y sus hermanas, y recuerda que iban dos profesoras y la cocinera, les dijeron que se iban a Valencia y eran conscientes de que escapaban; salieron de Málaga y los barcos comenzaron a bombardear; dentro los niños estaba asustados, “agachados unos con otros”, En el primer día de viaje el autocar se paró no recuerda si estropeado o sin gasolina. Les mandaron recoger sus cosas y siguieron a pie, caminaron durante largo tiempo recuerda Pilar y oyeron llegar a la aviación, los profesores les mandaron tirarse en los sembrados al lado de la carretera, del grupo de escolares y profesores no hubo ningún herido en el terrible trayecto, continuamente acosados por los bombardeos de los buques Canarias, Baleares y Almirante Cervera junto con la aviación.
 
Llegaron a Almería y allí descansaron, comieron y la ciudad fue también bombardeada.
 
El viaje continuó hacia Valencia, allí cuenta Pepa “nos llevaban para mandarnos a Rusia pero el tren o el barco no sé lo que ocurrió…” allí se quedaron unos días. Pilar cuenta que ella viajaba con una carta de su padre que prohibía la sacaran de España, y que a Valencia llegaron por la noche, los alojaron en “un edificio grande por el que entramos por una iglesia, parecía un hospicio” y allí durmieron. Por la mañana les dieron de comer en una cocina muy grande una “pataqueta” (pan con tortilla) y una barra de chocolate. Oyó por primera vez hablar en un idioma que no conocía.
 
Mientras, la madre de Pepa “la dejaron en la calle y se quedó en la puerta” el portero sintiendo lástima de ella le dijo que cuando supiera que se iban a trasladar la avisaría, así lo hizo el hombre y le indicó el camino a la estación. La estación estaba oscura y la madre desesperada, cuando llegó un matrimonio les preguntó si sabían cuando llegaría el tren, al mismo pueblo que tenia que viajar la madre iba el matrimonio cerca de Macastre, ellos mismos “le dieron cama, comida y pudo lavarse”.
 
Mientras tanto los niños viajaban en tren y los instalaron en Macastre a cuarenta kilómetros de Valencia según cuenta Pilar “en una antigua nave de electricidad en las afueras del pueblo”. Veían “desde un pico alto los bombardeos a Valencia” cuenta Pepa. Allí Pilar recibió la visita de su hermana Carmela que se encontraba trabajando de enfermera en Valencia y le llevó comida y ropa; se alojaron alrededor de año y medio más o menos y ya en 1938 los vuelven a trasladar a Venta del Moro. Aquí coinciden con niños y niñas de Madrid.
 
Colonia escolar en Venta del Moro, Valencia entre 1938-39, niños/as andaluces y madrileños
En la actualidad pertenece a una explotación vinícola muy conocida

Pilar cuenta que la colonia infantil pasa a llamarse “Colonia infantil 42 Brigada Mixta”; de un profesor (no menciona cuando ni donde) recuerda “era un hombre bajito de Valladolid se llamaba Don Indalecio nos enseñó a cantar “El cara al sol”.
 
Pepa cuenta que la casa “era de una gente muy rica, estaba puesta, en la entrada como si fuera un ramo de naranjas estaban las luces de una lámpara, era muy elegante, había un hombre mayor que nos daba clase y una maestra llamada Elena”.
 
Los niños se enteraron del fin de la guerra por si solos hablando entre ellos.
 
Ninguna de las dos cuenta cuando cambió el personal que las cuidaba ni que fue de ellos. Pepa dice no recordarlo ya que era muy pequeña y no se enteraba de lo que ocurría. Pilar con más posibilidades de recordar y por la edad que tenia, 15 años, se encuentra en una situación de no querer contar ni entrar en detalles de lo que vio y vivió a los largo de los casi tres años de la contienda. A día de hoy dice “A mi me estropearon mi vida”.
 
Acabada la guerra se produce el retorno. Pilar cuenta que “llegó a Venta del Moro el padre de Teresa Ruiz García para llevarse a sus cinco hijos” al verla le dijo “tu te vienes con nosotros por que sé donde vive tu madre”, volvieron “en un tren muy apiñados”. Al llegar oyó comentarios que decían “es la hija de la viuda”, de la impresión que le ocasionó enterarse de esta manera de la muerte de su padre se quedó sin habla durante mucho tiempo.
 
Pepa regresó de Venta del Moro a Valencia y después a Málaga en tren; en Valencia cuenta las mete en el tren un “sacerdote alto y fuerte”, al llegar a Málaga se instalan en casa de una tía ya que su casa estaba cerrada.
 
En Málaga dice “no había comida, ni trabajo, miseria y hambre y mujeres con el pelo rapado a las que daban aceite de ricino”
 
En el verano de 1939, Pilar y su hermana mayor Carmela viajan a Galicia, a Ferrol, a la Tierra del que ya era su marido, habiéndose casado durante la guerra en Cartagena, pero no siendo ya válido el matrimonio tuvieron que volver a casarse por la iglesia. Antes de realizar este viaje como despedida su madre Rafaela le dice a Pilar “si te preguntan por tu padre di que murió de una úlcera de estómago”.
 
En Ferrol conoce a su futuro marido, al que fusilaron a su hermano mayor en el Arsenal Militar de la ciudad hacia pocos años por participar en la resistencia de la toma del buque Almirante Cervera en el que estaba destinado como auxiliar, buque que posteriormente al hacerse con él los mandos sublevados, y la dotación del barco original, encarcelados o ejecutados judicialmente o por paseos, lo destinan a la costa de Málaga, bombardea la ciudad y también participa en los bombardeos a la población del éxodo de la carretera de Almería. Cuando Pilar y su familia se encontraban allí.
 
Los familiares fusilados de ambos mantienen una dolorosa coincidencia, son los dos fusilados un 14 de marzo; Juan el padre de Pilar en 1937 en la toma de Málaga y Manuel el hermano mayor de Fito en una fecha próxima a la llegada de Pilar a Ferrol en 1939 después de estar dos años encarcelado.
 
Después de contraer matrimonio en Ferrol se instalan en otra localidad gallega, Vigo, ya que allí vivía una hermana mayor de Fito junto a su marido también ferrolano expulsado de la Marina junto a sus hermanos y desterrado de la ciudad.
 
En 1999, Pilar regresa a Málaga ya habiendo estado en la ciudad en 1997 por primera vez desde que se marchó. Este nuevo viaje lo realiza ya no por volver a su Tierra que siempre añoró, sino para hacerse cargo de los restos de su padre y trasladarlo de cementerio ya que a la muerte de Carmela descubren una carta del ayuntamiento de Málaga informando de que este cementerio iba a desaparecer, por lo que debían trasladarlo al nuevo. Cuando llegó allí habiendo pasado unos años desde que la carta fue enviada se encontró con que el ayuntamiento había echado tierra encima de las sepulturas no reclamadas, la situación exacta de la tumba se localizó a través del registro del cementerio y tuvo que contratar una excavadora para dar con ella,
 
Fue trasladado al nuevo cementerio de Parcemasa donde reposa en un nicho del osario.
 

Pilar transmitió a sus hijos mientras eran pequeños sus vivencias durante el terrible éxodo de la carretera de la muerte, esto ocurría durante los años 60, exaltada hablaba de lo que había sufrido de niña, decía “yo pasé una guerra”, “me mataron a mi padre”, también hablaba de los bombardeos…ellos no llegaban a comprender la trascendencia de sus palabras, esto sucedía a pesar de que eran años de escuchar aquello de “las paredes oyen” y aquel aviso que nos daba de que no se podía poner la onda larga en la radio.
 
En esos años no se podía contener, en la actualidad rechaza verbalizar todo recuerdo detallado tanto de lo que ella vivió como de las vivencias de su madre. La cual se trasladó también a vivir junto a sus hijas en Ferrol y falleció allí sin volver nunca más a su Tierra en enero de 1963.
 
Pepa viviendo siempre en Málaga recuerda que los disparos de los fusilamientos en el cementerio de San Rafael se oían en el barrio de Huelín y dice “se oyeron muchos años”.
 
Ambas conservan la amistad desde entonces, las primeras décadas a través de correspondencia y ya las dos maduras y abuelas volvieron a reencontrarse.
 
Reencuentro de Mª José, la hija de Pilar en el centro, con la familia de Pepa Carreño
durante el acto de inauguración del monumento en San Rafael el 11 de enero de 2014