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martes, 3 de noviembre de 2015

El Juzgado Togado de Málaga: El testimonio mudo del pasado

La imagen muestra a un nutrido grupo de historiadores en los interiores del Archivo Militar
Entre ellos, Pepe Sánchez y Rafael Molina.
Unos 20.000 expedientes, entre ellos de la Guerra Civil, relatan la historia reciente de la ciudad
25.10.2015 
El cierre del Juzgado Togado de Málaga amenaza con trasladar el vasto registro histórico a Sevilla - La documentación, que ha servido de base para rescatar el pasado de las personas fusiladas contra un muro en el Cementerio de San Rafael, puede estar a punto de desaparecer de Málaga si las autoridades no se ponen de acuerdo para su reubicación 
 
­Aún pueden ser consultados por los malagueños que lo deseen. Fotografías, consejos de guerra, expedientes, sentencias. Verdades a la espera de su hallazgo. Testigos mudos de un pasado que hoy sirven para contar el ayer. Cuando cayó el caudillo, el país se partió en dos. Entre los que quisieron trazar una línea del olvido, considerando que el pasado en un nuevo mundo por venir ya no importaba. Y los interesados en llenar de claridad a un pasado oscuro. En un relato de búsquedas continuas. De pistas perdidas y de acontecimientos que han dejado pronunciados rasguños.

En la Asociación por la Memoria Histórica contra el Silencio y el Olvido de Málaga andan irritados. Ante el inminente desmantelamiento del Juzgado Togado Militar de la capital, los integrantes de la asociación temen que también desaparezca uno de los registros más vastos que llena de contenido a un pasado nebuloso de la ciudad. Si en el cómputo global de la historia una década se relativiza hasta convertirse casi en el ayer, la entrada de las tropas nacionales en Málaga, con sus fusiles y el consecuente llanto de los chiquillos, queda la sensación de un acontecimiento que todavía se puede palpar. Por retorcido que se quiera presentar en ocasiones. Ahí queda el buen puñado de simbología, con sus placas, estatuas, edificios o nombres de calles, que estiran la impronta del general Franco en la ciudad. Como si asimilar la historia equivaldría a barrer sus piezas debajo de una alfombra, pero a plena luz del día.
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