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lunes, 25 de junio de 2012

Un monolito fascista y una pregunta al Partido Popular


El Plural.com - Gerardo Rivas Rico 25/junio/2012
No realizó ninguna obra intelectual, artística, científica o filantrópica destacable en beneficio de sus conciudadanos. Quizás porque era demasiado joven para ello. Se llamaba Victoriano Ruiz Fernández, era estudiante de Derecho y tenía tan sólo 18 años. Murió el 6 de febrero de 1937 víctima del enfrentamiento fratricida que se había iniciado unos meses antes y que había sido provocado por una sublevación militar instigada por la derecha imperecedera de este país contra el gobierno legalmente constituido tras las elecciones generales celebradas en febrero de 1936.

Pero, a pesar de que Victoriano Ruiz careciese de méritos relevantes, esta circunstancia no ha sido impedimento para que 75 años después de su muerte su recuerdo se haya hecho piedra indestructible en forma de monolito en las afueras del pueblo malagueño que le vio nacer. En el margen izquierdo de la carretera MA-111 dirección Cómpeta -pueblo de Victoriano- y a un kilómetro escaso de este municipio se levanta el referido monumento.

En él existe -bajo un crucifijo, un yugo y unas flechas y una hornacina que contiene una pequeña imagen de la Virgen María- una inscripción labrada en piedra en la que puede leerse: “Murió por Dios y por la Patria vilmente asesinado por las hordas marxistas en este lugar el 6 de febrero de 1937. La F.E.T. y de las J.O.N.S. de Cómpeta perpetúa tu eterna guardia sobre los luceros y la triste memoria del único asesinato ocurrido en este término municipal durante el vandálico periodo rojo. Tu sacrifico no fue estéril. En España amanece. Honor a los mártires de la Patria. ¡¡Arriba España!!”

A partir de este desatino histriónico de recuerdo mortuorio se pueden hacer múltiples reflexiones sobre las decenas de miles de víctimas cuyos restos permanecen todavía indignamente bajo tierra en las cunetas de nuestras carreteras, o acerca del reconocimiento público y los incesantes homenajes que durante 40 años de dictadura tuvieron las otras víctimas que pertenecieron a los sublevados, o en relación con el ostracismo, cuando no la persecución, la tortura e, incluso, el asesinato que sufrieron durante aquellas mismas cuatro décadas los que se mantuvieron fieles a sus ideas afines al orden establecido por las urnas aquel lejano mes de febrero de 1936.

No obstante, en este momento no quisiera remover con mis comentarios sentimientos que no por sobradamente conocidos -aunque haya quien los ningunee o los niegue ¡hasta ahí se ha llegado a desvirtuar la realidad histórica!- dejan de ser menos dolorosos y estar menos vivos en el recuerdo de quienes los sufrieron y sus descendientes, porque, hoy, sólo pretendo hacer una pregunta a la formación política que, por deseo expreso de una mayoría de españoles, gobierna este país: ¿Por qué un partido centrista, reformista, liberal y democrático -al menos así se autodefine- ha rechazado a través de su equipo de gobierno en la Diputación de Málaga una moción presentada recientemente por los socialistas para instar al Ayuntamiento de Cómpeta a que retire este esperpéntico monolito que contiene símbolos de la dictadura franquista y que representa una permanente afrenta a todos los hombres y mujeres de Cómpeta, Málaga, Andalucía, o de cualquier otra parte de nuestra geografía, que fueron victimas del ciego fanatismo y la venganza sinsentido de unos nacionalcatolicistas sublevados contra la voluntad popular expresada en las urnas?

¿Será porque este partido, a pesar de lo que proclama, no es, en esencia, ni centrista, ni reformista, ni liberal, ni mucho menos democrático? ¿Será porque se siente heredero de nuestra particular derechona de siempre y no quiere que desaparezcan los vestigios de sus predecesores? Ocasiones ha tenido sobradamente para desvincularse de aquella derecha tras la muerte del dictador ¡¡pero en qué escasísimas ocasiones lo ha hecho cuando ha tenido la libertad de hacerlo sin presiones insuperables!! En fin, será nuestro sino. El pueblo ha hablado hace pocos meses y aquí está de nuevo la derecha sempiterna. Ya no hace falta ni que se subleve.

Gerardo Rivas Rico es Licenciado en Ciencias Económicas